martes, 20 de septiembre de 2016

No hay transubstanciaciòn


Si una herejía niega una o varias verdades de la fe, por ejemplo, la Trinidad o la Virginidad de María, no por eso deja Dios de ser Uno y Trino ni María virgen. Pero si una herejía pone en duda -con una quiebra de su propia identidad- el Sacramento de la Eucaristía y reduce la Misa a una asamblea o a un "memorial de la Pasión", puede lograr que deje de producirse el hecho de la Transubstanciación sobre la tierra. Es decir que se rompa definitivamente el lazo principal entre el Cielo y los hombres, el efecto vivo de la Redención.

Rafael Gambra 

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