miércoles, 14 de septiembre de 2016

Está clavado, no puede soltarse

En cierta ocasión, inmediatamente después de la misa, llamaron por teléfono desde la Secretaría de Estado rogando se pusiera al Santo Padre lo antes posible. Al rato sonó de nuevo. Pensaban que habíamos olvidado el encargo. Entonces me atreví a volver a la capilla e interrumpir su acción de gracias, especialmente prolongada. Estaba de rodillas, como de costumbre, erguido con la mirada en el crucifijo de marfil. “santidad, llaman por segunda vez…”
Pio XII se volvió un poco y desplegando lentamente las manos recogidas y fijando nuevamente los ojos en la cruz dijo: “Está clavado, no puede soltarse, sólo le toca soportar y sufrir… Y lo hace sin quejas, callando y por amor. Es también el destino del Papa, clavado en su puesto, obligado a callar y sufrir”.

AL SERVICIO DE PIO XII – Cuarenta años de recuerdos – Sor M. Pascalina Lehnert

No hay comentarios:

Publicar un comentario