Estaba todo abrasado del celo del amor de Dios
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| San Francisco Solano |
Recogía muy abundantes frutos de su predicación, porque estaba todo abrasado del celo del amor de Dios, vivía en íntimo trato y unión con El; y de esa elevación a lo sobrenatural por medio de la oración, que le era tan continua y familiar, recibió extraordinario poder sobre los elementos y sobre los misteriosos secretos del corazón humano.
En innumerables hechos por él anunciados, tuvo la clara visión del porvenir, le fueron revelados secretos ocultos ; estuvo adornado del don de profecía ; duplex spiritus prophetarum …Y ese conocimiento de los más ocultos secretos de la Naturaleza, como del corazón humano, daba inmenso peso y autoridad a su predicación, mediante la cual obrá innumerables conversiones de pecadores. Se exhibía como el eximio apóstol taumaturgo.
Siquiera sea sintéticamente, relatemos uno de esos formidables casos en que se pone de relieve el espíritu profético de que estaba enriquecido nuestro santo.
Corría el año 1603; Solano encontrábase de superior en el convento franciscano de Trujillo. Como siempre y en todas partes, él predicaba de continuo y con gran fervor al pueblo. Mas, ese pueblo, aunque cristiano y de sentimientos muy católicos, se había entregado a los placeres mundanales y sensuales, y como consecuencia fatal de lo mismo, no daba oídos a las exhortaciones y amenazas del apóstol. Y sucedió que el día 12 de noviembre de dicho año, mientras predicaba el panegírico de San Diego de Alcalá, tuvo una especial revelación, que le impulsó a anunciar con anticipación de quince años la destrucción de aquella ciudad. Con intenso dolor y llanto exhortó a sus oyentes “ a penitencia, porque , por sus pecados, la ciudad sería reducida a completa ruina”. Agregando en seguida: “Esta iglesia será completamente destruida por un terremoto. En medio de las ruinas solo quedará de pie este púlpito”.
Y es histórico que la predicción se cumplió literalmente el 14 de febrero de 1618, casi quince años después de anunciada y a ocho de la muerte del Santo. El Padre Córdoba y Salinas pondera la fuerza del cataclismo en estos términos: “Fue el temblor y terremoto de Trujillo tan terrible y espantoso, cuanto jamás se ha visto otro igual en aquel reino. No quedó en pie edificio ni casa alguna, que desde sus fundamentos no se deshiciese; sus templos (cuya grandeza, adorno y suntuosidad eran de mucho precio y estimación) , todos cayeron sobre tierra, sin quedar piedra sobre piedra, dejando debajo de sus ruinas sepultados gran cantidad de hombres y mujeres…Todas las criaturas parece que se habían armado contra los ciudadanos de Trujillo: los montes echando piedras, como si las tirasen; las paredes cayándoseles encima; la tierra abriendo mil bocas, por donde los acusaba; los clamores y alaridos del gentío, poniéndoles más pavor y grima que el terremoto mismo, los padres llorando los hijos, que en vida ven sepultados, y los hijos a sus padres, que miran despedazados y muertos…
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| Ruina de Capilla de la Virgen de la Asunción, siglo XVI, (no hay certeza si es la del texto). |
Como lo predijera el eximio vidente, todo se derrumbó, inclusive la Iglesia en que predicaba; tan solo el púlpito quedó en pie.
del libro: "San Francisco Solano" por Fray Antonio Santa Clara Cordoba, OFM

