“Oh, Dios omnipotente y Padre de todos los seres, que dais esplendorosa luz a los astros y vestís de fragantes flores a los campos, y comunicáis vida a las plantas y animales, y concedéis a los débiles fortaleza y a los estériles fecundidad: oídnos, Señor, y concedednos un hijo, si así conviene a la sociedad cristiana. No deseamos este hijo que, os pedimos, para que conserve y aumente el patrimonio nuestro terrenal, sino, para que con vuestro auxilio y gracia, use bien de él y sea alivio de los necesitados y dolientes. Sea todo para honra vuestra y bien de la Iglesia, y hágase en todo vuestra divina voluntad. Siempre alabaremos vuestros designios, en el tiempo y en la eternidad.”
San Roque y el Ángel. Annibale Carracci
Oración que los venerables esposos Juan y Liberia dirigían al altísimo, inspirados por la Santísima Virgen durante mucho tiempo al verse avanzados en edad y no habiendo tenido hijos. La perseverancia y confianza fue premiada magníficamente por Dios, el ilustre vástago nació en 1295 en Montpellier, Francia y fue célebre en toda Europa por su santidad, nosotros lo veneramos con el nombre de San Roque.

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