Desde hace un instante soy un ser humano. Mi cuerpo es tan pequeño todavía que no puede ser visto por los ojos de nadie, pero mi alma ya es tan grande como lo será siempre. Dios la ha creado para mí, en el mismo momento en que yo he comenzado a existir. Dios me ama como si yo fuera una persona perfecta. Dios sigue creando un sinnúmero de almas cada día, para todos los seres, hijos de los hombres, que son llamados a la vida. Mi ángel me dice que nacerán tantos como se necesitan para repoblar el cielo, que el diablo ha despoblado de la tercera parte de sus habitantes.
Estas cosas profundas para persona tan pequeñita como yo son las primeras que me ha enseñado mi ángel guardián. Debo explicar que tengo un ángel guardián elegido entre los innumerables ángeles que quedaron fieles al servicio de Dios.
¿Por qué no es bueno que una madre sepa que su hijito o su hijita existe ya?
Estoy cansado. Será el primer sueño de mi vida en el suave y tibio seno de
mi madre. ¡Qué oscuridad, Dios mío! ¿Es porque todavía mis ojos no se han formado?
AUTOBIOGRAFÍA DEL HOMBRE QUE NO NACIÓ
Hugo Wast
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