domingo, 7 de agosto de 2016

La tendencia de la prosperidad


En ninguna parte vemos mejor la oposición del mundo con el espíritu del Evangelio que en la manera con que uno y otro miran la prosperidad. Todos los misteriosos anatemas que Nuestro Señor ha lanzado contra las riquezas encuentran su explicación en los peligros del espíritu del mundo.
La prosperidad puede ser una bendición de Dios, pero puede también fácilmente llegar a ser el triunfo del mundo, y casi siempre la falta de castigo no es una prueba del Amor de Dios.
La tendencia propia de la prosperidad es desasir nuestro corazón de Dios y fijarle en las criaturas. Nos da la costumbre de estimar a los demás en proporción a sus resultados ventajosos, lo cual es formalmente contrario a las vías sobrenaturales. 
R. P. Faber. Revista Verbo - abril 1983

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