El demonio de las riquezas se dirige a Satanás diciendo:
“¿Qué es lo que Dios nos opone? ¿Qué nos opone?
Satanás responde:
“El eterno sacrificio que me ha aplastado la cabeza y que, a pesar de mis esfuerzos, me arranca cada día a vivos y difuntos.
En el destino escondido pero real de las naciones,
Las misas son otras tantas revoluciones,
Las únicas que no se ven, los únicos hechos profundos,
Y que pueden trastocar el interior de los mundos.
La misa, desbordando al sacerdote y al misal,
Es un acontecimiento siempre universal.
Y cuando impotente choco contra una dificultad
Es que en una iglesia, en un granero o en alguna ciudad
Un débil y pobre hombre ha tenido en su mano
La espantosa hostia y el horrible vino”
Los tres contra el otro. Poema de Jacques Debout.
LA MISA DE SIEMPRE – El tesoro escondido -
Monseñor Marcel Lefebvre

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